En este capítulo “vintage” de la historia de la Copa América, retrocederemos solamente cuatro años, concretamente a la última final jugada en el estadio Monumental de Núñez entre las selecciones de Uruguay y Paraguay. Fue una final sorprendente, puesto que ambas dejaron en la cuneta a las favoritas a la victoria, Argentina y Brasil, pero que dejo bien a las claras como venían los ciclos en ambas selecciones. Mientras que los charrúas iban hacia arriba, con un Forlán dando sus últimas gotas de calidad, esperando a Luis Suarez, que ya en este torneo dio muestras de lo que era capaz de hacer, la albirroja dirigida por Gerardo Martino llego a la final siendo la selección mas rácana de todo el torneo y llegando a la final merced a las tandas de penaltis, indudablemente tuvo su merito pero los paraguayos dejaron lo mejor de sí un año antes en Sudáfrica.
Además el partido era una opción de hacer historia para la selección celeste, puesto que si Uruguay ganaba, obtendría su decimoquinta copa, desempatando con Argentina y quedando en la cumbre como la selección más ganadora de la Copa América. Y el equipo de Tabarez, salió de manera autoritaria a por la Copa, ya en el minuto dos se presento su primera gran ocasión, cuando a la salida de un córner, primero Forlán hace intervenir con brillantez a Justo Villar, para a renglón seguido producirse la primera gran polémica del partido cuando el hoy jugador de San Lorenzo de Almagro, Néstor Ortigoza, despejo un peligroso remate de cabeza de Coates con ambas manos de manera notoria, circunstancia que el colegiado brasileño Salvio Fagundes no advirtió.
De todas maneras esto no freno a los uruguayos, que amparados por el trabajo en el medio de Arévalo Ríos y el “Ruso” Pérez, conseguían robar muy rápido la pelota al conjunto paraguayo que se veía constantemente desbordado en defensa, sin conseguir que su organizador, Ortigoza entrara en juego para intentar darle oxigeno a los suyos en forma de posesiones largas. Tan asfixiante fue la presión uruguaya, que en uno de los muchos esfuerzos hechos por Arévalo Ríos, se genero un rechace que cayó en los pies de Luis Suarez, a partir de ahí el por entonces jugador del Ajax hizo el resto, sentó a su marcador en una baldosa con un recorte maravilloso, consiguiendo hacer un fuerte chut que conto con algo de suerte porque rozo en un jugador paraguayo despistando a Villar, para poner el 1-0 en el electrónico. A pesar del gol los charrúas no se detuvieron y siguieron buscando más goles, ante un noqueado equipo de Martino, que no vio la final perdida antes porque les sostuvo Villar.
Cuando parecía que nos íbamos al descanso con 1-0 en otro robo de la defensa paraguaya, se monto un contragolpe muy bien llevado por medio de Suarez que asistió a Forlán, para que este pusiera mas distancia de por medio con un fuerte zurdazo que dejo clavado al portero paraguayo. Este segundo tanto dejo el panorama predilecto para Uruguay, pudiendo dejar campo y balón a su oponente para aprovechar el extraordinario momento de Suarez y Forlán al contragolpe. A pesar de que los jugadores paraguayos intentaron revertir el resultado, apenas les dio opciones la zaga paraguaya, solo destacar una volea de Haedo Valdez, tras un excelente pase de Riveros, que desvió Muslera al larguero de su portería, mientras tanto solo la impericia uruguaya y el acierto de Villar impidieron la llegada del tercer gol antes del minuto ochenta y nueve, cuando en uno de los múltiples contragolpes, Suarez deja cara a cara ante el meta Justo Villar al “10” uruguayo, Diego Forlán que con un remate con el interior del pie izquierdo puso el 3-0 definitivo, sellando así el titulo numero quince para Uruguay en territorio enemigo, como es el estadio Monumental de Buenos Aires.
Como broche de oro a este gran torneo que realizo Uruguay, uno de sus grandes referentes, Diego Lugano, de gran torneo, especialmente en la batalla de Santa Fe ante Argentina, levanto al aire con todo su corazón charrúa el trofeo para recordarle al mundo que Uruguay nunca se fue, y que estaba más viva que nunca.



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